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Chile, dos modelos de acceso a Internet.


Created By: Eiko Kawamura on 29-Aug-2007 12:00 AM


 

Angélica Celedón, estará presente en el seminario "Telecentros e inclusión social, Encuentro Latinoamericano 2007" como directora del Programa Redes de FLACSO. En esta entrevista nos habla sobre los modelos de puntos de acceso público a Internet que existen en Chile. Uno de ellos, es el modelo de la sociedad civil, al cual denominan Telecentro y el modelo del gobierno, llamado Infocentro. Además, nos cuenta sobre la experiencia de trabajo de la Asociación de Telecentros Activos de Chile – ATACH que agrupa a seis organizaciones que trabajan haciendo uso de las tecnologías de la información y comunicación para el desarrollo de las comunidades de varias regiones de ese país.

 

¿Cuál es la situación actual de los puntos de acceso a Internet en Chile?

Hoy en Chile hay una alta valoración e importancia en el tema de instalación de telecentros comunitarios. Hay conciencia a nivel de gobierno para masificar el uso de tecnología, incluso la presidenta de la república mencionó en su primer mensaje presidencial que Internet y el uso de computación debería ser un bien público y un servicio básico así como la luz y el agua. Pero, como es imposible que cada uno acceda a Internet en forma individual, entonces yo creo que hay una real necesidad que sigan existiendo los telecentros comunitarios. De manera que aquellos que no pueden acceder por falta de recursos financieros a una conexión individual puedan acceder por esta vía.

¿Cuál es el modelo de acceso público del Estado?


El Estado tiene su propia estrategia y los espacios de acceso público se instalan en municipios y oficinas públicas pero que tienen características distintas a las de un telecentro. Estos servicios son subvencionados, no se cobra por el uso pero al mismo tiempo son limitados porque tienen un horario de oficina, no siempre cuentan con operadores que ayuden al proceso de alfabetización digital y muchas veces son para grupos objetivos determinados.

Cuando se instala un Infocentro del Estado, como no ha sido requerido por la comunidad y la gente no se informa, ni se entera, habitualmente lo que ocurre es que las personas no asisten, no lo cuidan y se cierra. Un alto número de Infocentros ha durado muy poco tiempo por esta razón. En el caso de los nuestros sabemos desde el comienzo que tienen que ser autosustentables porque no tenemos recursos permanentes para seguir financiando las experiencias y para que no mueran no nos queda hacerlos con modelos de negocios que tengan esta característica.

¿Y cuál es la diferencia con el modelo de telecentros de la sociedad civil?

Para nosotros el telecentro es un lugar de encuentro y de aprendizaje equipado con tecnologías de comunicación e información, pero es también un lugar donde la gente se reúne, crea redes, desarrolla capital social, va más allá del simple uso instrumental de las tecnologías. Nuestros 17 telecentros están instalados en zonas rurales en cinco regiones del país, apartados de centros urbanos y que por tanto cumplen un rol significativo porque no hay muchos espacios de esta naturaleza en estos lugares.

Por otro lado yo creo que nosotros hemos trabajado mucho el tema de la sustentabilidad social, y eso significa que tenemos que conocer lo que la comunidad quiere, prestar los servicios que ellos necesiten y también hacerlo con la comunidad. Es decir, la comunidad se tienen que apropiar de esta experiencia y sentir que le pertenece, por lo tanto hay que generar todo una estrategia de participación con la comunidad que debe ser permanente y que va acompañando el desarrollo y la instalación del telecentro. Yo diría que la estrategia de masificación y servicio público más difundida y valorada son las que prestamos desde la sociedad civil. Organizaciones que hemos desarrollado programas de instalación de telecentros comunitarios que además tenemos un modelo sustentable en el tiempo.

¿Y en qué consiste este modelo sustentable?

Como programa REDES de FLACSO somos la primera experiencia en Chile en que entregamos la administración del telecentro a organizaciones sociales de base. Eso significa que una vez que definimos un lugar para instalar el telecentro, habitualmente zonas donde tienen un alto nivel de pobreza, desempleo, ruralidad, presencia de comunidades indígenas, etc. tenemos el trabajo de conocer las organizaciones sociales de la zona y una vez identificadas las invitamos a participar en las instalaciones del telecentro y las organizaciones se postulan a través de un formulario en el cual también hemos identificado un cierto perfil de organización social: relativamente fortalecida, que tenga una cierta trayectoria, que se haya postulado a otros proyectos, que demuestre tener cierto tiempo de desarrollo para hacerse cargo del proyecto.

Estamos trabajando actualmente con jóvenes, mujeres campesinas, microempresarios, dirigentes sociales, juntas de vecinos, etc. A los cuales les hemos adjudicado la gestión y la administración de los telecentros. Ellos y nosotros adquirimos un compromiso para hacernos cargo de un conjunto de actividades asociadas al telecentro y firmamos un convenio de cooperación y ejecución, le habilitamos el telecentro, contratamos un operador por un periodo determinado de tiempo y pagamos los insumos y ellos tienen que buscar el lugar y el espacio donde se va a instalar el telecentro, equipar el mobiliario para lo cual acuden a la comunidad quienes aportan con la ornamentación del espacio. Al mismo tiempo, capacitamos a los operadores una vez seleccionados, y les hacemos un acompañamiento de este proceso, les entregamos asesoría técnica a través de una mesa de apoyo permanente, instalamos además un plan de negocio desde el inicio en el cual dejamos claramente establecidos que los vamos a apoyar por un tiempo y que luego ellos tienen que seguir trabajando en forma autónoma, para lo cual vamos disminuyendo paulatinamente los aportes económicos entregados.

Hoy día los 17 telecentros son autónomos porque ha habido un plan de negocios que ha establecido una política de precios que no son los del mercado, sino que son acordes a las posibilidades de la población donde nos instalamos, pero que también puedan hacerlo a través de servicios voluntarios, trueque, bienes materiales que pueden contribuir al desarrollo de la experiencia. El convenio de cooperación establece dos años de apoyo a los telecentros y luego de ese periodo ellos se tienen que autofinanciar.

¿Cuál es el trabajo que viene desarrollando ATACH y cómo les va?

Hemos logrado reunirnos todos los que desarrollamos experiencias de esta naturaleza desde la sociedad civil. Desde este punto de vista ATACH está cumpliendo un objetivo importante que es reunir a estos referentes en un conglomerado que provoca una sinergia que ya la hemos empezado a sentir. Cada cual ha puesto a disposición de los otros, su fortaleza, competencias que los caracterizan. En nuestro caso, el desarrollo comunitario que podemos aportarlo al resto de los socios y cada uno de ellos aporta a los demás, la Universidad de Concepción por ejemplo, tiene una mesa de ayuda de soporte técnico; Maule Activa tiene experiencia respecto al consorcio con el sector privado y así sucesivamente tiene una experiencia que aportar al otro. Creo que ATACH tiene grandes proyecciones porque estamos dispuestos a poner en común aquello que nos es propio y estamos dispuestos a participar de la licitación que el Estado está haciendo a la sociedad civil para instalar 13 telecentros en los doscientos barrios más deteriorados del norte de Chile.

Más información: http://www.telecentroscomunitarios.cl/

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